martes, 4 de septiembre de 2007

Free Hugs

31.08.07
Alguien manda un mail diciendo “andá rápido a la esquina de Florida y Av. de Mayo, hay unos pibes con unos carteles que dicen ABRAZOS GRATIS, están ahí desde hace una hora: regalan abrazos, te juro”
Y el te juro es necesario porque nadie, sino, va a creerlo.
Llegas, son más o menos diez personas paradas en la esquina sosteniendo los carteles y abrazándose con todos aquellos peatones que aceptan el regalo. Algunos miran de costado, pasan de largo, otros se ríen y aceptan, algunos se abalanzan entusiasmados.
Entonces volves a la oficina y los googleas, y ahí está, la historia recorre internet y los videos de Juan Mann, el creador del dispenser de abrazos, ocupan el primer lugar entre los videos más visto de YouTube, el sitio web más importante para compartir videos, que Google compró a miles de millones y de lo que jamás se arrepentirá.
La historia que le da origen a esta rareza de arrumacos gratuitos, a comparación con la repercusión, es una insignificancia: un hombre triste, que se siente solo, y que de pronto se encuentra con sus padres divorciados, con sus amigos lejos, peleado con su novia y con la abuela enferma. Mi ex diría “todas juntas”, el dijo eso pero hizo algo más. Una noche en una fiesta una desconocida se acercó y de la nada, sin decir ni una sola palabra, lo abrazó. El gesto lo descolocó y le pareció que eso era lo que realmente necesitaba, así que un día de enero del 2004 decidió pararse en una esquina de su ciudad en Australia con un cartel que decía FREE HUGS, el único argumento: “que a veces todo lo que necesitas es un abrazo”.
Y ahí comienza la ola. Todos los jueves el muchacho que se hace llamar Juan Mann, pero que en realidad es sólo un juego de palabras (suena como one man, un hombre), sale a la cale, al Pitt Mall Street de Sydney con la sola intención de abrazarse con desconocidos.
Así se hace cada vez más y más popular y su religioso presentismo lo vuelve un ícono callejero. Un día entre sus “abrazados” está Shimon Moore, cineasta y guitarrista de la banda Sick Puppies, que más que sorprendido por la manifestación desinteresada, se entusiasma y decide comenzar a filmarlo con la idea de un futuro documental.
Pero las autoridades de Sydney ya están al tanto de este abrasador serial y toman una absurda medida: prohibírselo a menos que suscriba un seguro de responsabilidad civil por 25 millones de dólares. Impossible.
Mann salé a juntar firmas para presentar en el ayuntamiento de la ciudad y revocar así la prohibición. En su campaña de salvemos a los abrazos recolecta 10.000 firmas con las que consigue el permiso definitivo para regalar abrazos en la vía pública, con la sola condición que Mann impone desde el principio: nada de citas, nombres, ni números de teléfono, solo abrazos, sin distinción de raza, edad, ni sexo.
Pero a los meses su abuela enferma muere y, su ya para entonces amigo, Shimon Moore intenta animarlo con un obsequio. Graba un videoclip con las imágenes de Juan Mann dando abrazos en la calle y un tema de su banda, “All the same”, lo editó en una noche y se lo envió por correo con un nota que decía “esto es lo que tu eres”. El video fue subido a YouTube y de ahí el contagio mundial. Fue visto por millones de personas en todo el mundo lo que provocó que en distintos lugares del planeta (Nueva York, París, Roma, Barcelona, Buenos Aires, Córdoba, Valencia, Tokio, Zurich) muchas personas salieran a las calles de su ciudad con los carteles en alto pero listos para soltarlos y abrazar al que consienta.


Abrázame muy fuerte amor, made in Argentina

La versión local de los FREE HUGS está a cargo de un grupo de artistas de un centro de arte del barrio del Abasto.
El organizador se llama Felipe Geretto, es pianista y dice que la idea de ellos es darle al movimiento “una postura, ponerle un desde donde, para que la idea tenga como una especie de coherencia con el arte que uno propone. Si uno pudiera plantearse desde que comienza un proyecto abrazar a la gente con lo que hace, ya sea música, una obra de teatro, lo que sea, estaría buenísimo, cambiaría muchísimo todo”
Descubrieron la “Free Hugs Campaign” como todos, navegando en internet, y dice que el video los movilizó mucho y que por eso decidieron hacer lo mismo. “Nos encantó, realmente a mi me movió por todos lados y nos dimos cuenta que lo maravilloso de la campaña es el hecho de salir a dar abrazos, no recibir, que al mundo le hace falta y que siempre, todo lo que te hace falta, si lo das, te vuelve”
El jueves 23 de agosto parados en Av. de Mayo y Florida estrenaron la repartija de abrazos en versión porteña, y según Felipe la respuesta de la gente fue muy variada: “Hay muchos que se ablandan, te dicen me hacía falta, otros que no se animan, otros que dicen que somos gente que está al pedo, escuchas cosas que hasta te duelen, pero al final terminas y es maravilloso, te vas con el pecho amplio. Ese día nos fuimos turnando, pero estuvimos cuatro horas, hay momentos donde la energía se cae, pero mientras estas ahí no te cansas” Felipe está componiendo un tema con el que piensa hacer su video, como el de Juan Mann y Shimon Moore, pero para el regional él quiere contar con un gran coro y después, claro, subirlo a internet.
Hay una gran cantidad de blogs dedicados al tema, y hasta se venden remeras que rezan ABRAZOS GRATIS que ya es casi una marca registrada. En Barcelona un joven mantiene su sitio web
www.abrazosgratis.org gracias a las colaboraciones de la gente y la compra de remeras distintivas, y dedica mucho tiempo a aclarar que lo suyo no es ni una ONG ni una empresa, es simplemente una página que se mantiene solidariamente.
Felipe dice que esto hasta podría plantearse como un hecho artístico: “no lo es en sí mismo, pero se lo podría entender así, en la historia de la humanidad el arte ha trabajado siempre para la gente, con nuevos planteos estéticos y demás, pero para la gente. Y si me preguntas porqué pega tanto, y bueno, creo que es por la soledad de la gente y por la necesidad de vincularse. La gente anda por ahí sin vínculo, por eso hay cada vez menos tolerancia, cada uno con su ombligo y listo, pero de pronto viene uno a darte un abrazo y uno va directo a otro plano, a otro lugar”
Se podría decir que Google no nos auspicia, pero nos presta sus benditas ventanas para que esta afectuosa campaña siga asomándose y multiplicando, seguramente Juan Mann sabía que lo que hacía era una intervención sentimental bastante original, pero tal vez lo que no sabía es que su imagen iba a ser vista en todo el mundo y que sus abrazos iban a llegar hasta acá. Si Google es la herramienta para estar todos abrazados, ya dijo alguien, Enter es Amén.

6 comentarios:

Ramonita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cyrano D. Bergerac dijo...

Hay veces que el abrazo de un extraño, de onda, porque no tiene compromisos, te llega hasta lo màs profundo del pecho. Da una sensaciòn de paz increìble. Làstima no estar en microcentro...
Igual, GRACIAS.

Calista dijo...

no quiero q ningun NN me abrace
me da asco

Anónimo dijo...

yo tmb queria ir, pero se me pasó.
hace bocha que alguien no me abraza.

paula dijo...

Fá.

Ary dijo...

Uh que bueno esto, haber sabido...

furor romántico

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