martes, 8 de abril de 2008

Cómo convertirse en verdura rehogada

Escucharte a mi lado hablar
aunque estemos distantes
es el mundo tan poco sensual
que no pudo aliviarme
Federico Moura





Vas a invitarlo a tu casa. Estás sola unas semanas, tu grupo familiar está ausente. Querés que venga a comer, que se quede a dormir con vos, lo pensaste a la distancia todo el tiempo que duró su viaje por el sur y te pensaste, tal vez, reconciliada con el rencor. Lo habías trasformado, había crecido. Llamás a tu amiga para que por teléfono te pase la receta de un arroz chino que parece que es fácil, con verduras, con huevos revueltos.

Así que preparaste el arroz, lo herviste, ahora se enfría, te vas a bañar, te ponés un vestido verde, entallado, con flores en color crudo: no querés parecer provocativa, no vas a usar maquillaje, vas a dejar que la piel bronceada te de el efecto natural que se pretende de vos. Este último tiempo arribaste a la conclusión de que a los hombre les gustan las mujeres que conservan cierta femeneidad enroscada en texturas y estampados aniñados, retros, de mujeres de veinte años pero de la década del 70.

Él llega. Se sienta en una de las sillas de la cocina y cruza una pierna por arriba de la otra. Habla de cosas como la energía, el fin del mundo, que el sur es la salvación, cosas sobre el calendario maya, sobre el final de todo, sobre los que serán salvados, sobre los que no sobrevivirán, en esa parte te mira, vos estás como adentro de "esos que no sobrevivirán", no lo dice directamente, pero esa forma de decirse sin ser del todo directos la vienen ejercitando hace seis años. Sabés que cuando baja un poco la cabeza y te mira con los ojos así, un poquito para arriba, arqueando las cejas, es que lo que está diciendo es para vos directamente para vos y justamente para vos.

Vas a convertirte en un vegetal frito. Pero eso todavía no. Todavía él está hablando sobre la cabaña con agua de vertiente en la que vivió casi un mes, y en que eso lo hizo replantearse la vida entera. Una vida que casi te incluye, pero no lo dice directamente, vos quisieras decir: "porqué estamos haciendo esto", pero no lo hacés, sólo lo pensás, pero es un pensamiento suave. Un pensamiento que es como un soplo en el hombro.

Mirás la hornalla, sabés que tendrías que sacar las verduras del fuego, o moverlas un poco, pero hay algo fascinante en escuchar la fritura hacerse fritanga, un placer frío, áspero, vertiginoso, en ver cómo las cosas se calientan, se consumen, se destruyen. Como quedarte mirando catástrofes naturales por Discovery, o como la vez que en el jardín de infantes te llevaron al zoológico y las maestras no se dieron cuenta que estaban alimentando a las víboras. Veinte perfiles infantes deformándose en una apertura bucal frente a la imagen del ratón blanquito que era devorado por la víbora. Todos lloraban y las maestras daban vuelta a los chicos como si fueran sillas. Pero dos o tres se quedaron mirando esa muerte muda. Blanda, blanca. Un final perfecto.

El ruido de que el aceite hirviendo se está metiendo en esas verduras, el aceite que de repente es ácido que está carbonizando la vida vegetal te convence íntimamente de no ir a mover la sartén, entonces sólo podés quedarte sentada mirando sus ojos, su nuevo pelo, y la presencia invisible del ruido a cosas que se fríen está ocupándote, de pronto, todo todo.
Y ya no lo escuchás más, pero él modula un idioma tan conocido que cuando diga "bueno si no te interesa no te cuento más" vos vas a poder decirle "ay no, por favor, es que me parece increíble" y va a retomar. Es un recurso que utiliza desde hace dos o tres años para apoderar tu atención que comenzó a desvanecerse el día en que te despertaste, y pensaste, que tal vez todo lo que dice es un poco, bastante, boludo.
Ese día también te diste cuenta que podías destruirlo si escribías sobre él. Si él escribía sobre vos. Que las personas pueden destruir hasta lo que aman solos en una habitación con un teclado o un grabador.

Te gustaría decirle ahora mismo, que estar en silencio con alguien es, para vos, que se puede estar de a dos. Tendrías que haber podido hacerle saber en todos estos años que a veces preferís el silencio espeso, el silencio que pide que te zambullas y que flotes con el otro de la mano en un espacio de aire tibio, manso, sin gravedad. Pero quizás para él tu silencio es aburrimiento.

Después va a decir bueno pero vení, y te va sentar en sus piernas, pero está sentado justo en la silla donde tu mamá mira la televisión alrededor de seis horas diarias y está queriéndote sacar el vestido ahí mismo. Y vos podrías dejarte sacar el vestido, pero lo que no podrías hacer es tener sexo en esa silla, ni sobre la mesa, ni en la silla de tu padre. Sí en el suelo, arrastrada, o en el patio, o sobre el pasto, sí debajo del pino con tu perra ladrando alrededor, pero no ahí, en la silla de mamá.



***


Alguien va a hacer sonar su celular. Después del hola, va a cambiarle el color de su piel, y el tono de su voz. El estómago empezó a dolerle.



***


Encontrate comiendo sola en al cocina de tu casa el arroz con verduras carbonizadas. Él desde tu cuarto, metido en tu cama te grita: disculpame chola, disculpame pero me duele mucho la panza. Sentite patética. Pensá en la ridiculez de todo lo que te rodea. Pensalo, hacé carne la humillación, no vomites, lava platos. Sartenes. Juntá arroces en la pileta con las manos, hundí los dedos en esa masa que se junta en al agujerito de la pileta de la cocina, pensá que podrían no ser arroces, pensá lo mismo que pensás desde que tenías seis: que hacer eso es tan inmundo como ver hacer caca a alguien que te gusta, pero que puede llegar el día en que te toque hacerlo.



***


Acostate al lado de él. Practicale sexo oral, dejalo que te diga que lo hacés bien, que lo hacés muy bien, y que hasta lo hace sentir mejor de la panza. No pienses en que a veces miente. Excluí esas oraciones de su prontuario. Cuando diga buenas noches el estado post orgásmico lo va a hacer hablar con otra mujer. Ella se llama Laura, ese no es tu nombre por dios. Dormite y no lo toques más.



***


-es que vos me quemás el paty nena
-ay ¿no tenés una metáfora menos culinaria?
-qué querías que haga, ¿a ver? ¿que me quedara al lado tuyo viendo cómo destruís todo lo que tocás?
-pero qué decís, desde cuando me dedico yo a la demolición eh?
-no seas tan necia querés, ya no éramos felices
-ay por dios, estoy escuchando a palau?



***


Te estás deshaciendo de hombres que ponen etiquetas en tu cuerpo. Las pegan cuando estás desnuda, o semidesnuda, te acarician las tetas, a los costados de las tetas, te miran mientras tanto el pelo y te dicen cosas como "de repente no hablas más" y vos volvés. Entendés que ese más es la suma a algo que existió, es el más de unas palabras que ya dijiste, que estabas diciendo, que de repente te parecieron poco importantes y apareció la ola espesa de aire sin sonido y entonces te callaste. Pensaste que el otro estaba entrando al mar mudo con vos. Pero no. Se esperaba que hablaras, que sepas dialogar y mostrarte alegre en las primeras citas. Aunque sea en las primeras citas. Que no te emborraches con dos gin tonic y pidas volver a casa pronto por favor.

***


Te quedás sola en tu casa cuatro días. Acostada boca arriba y quieta. Jugas a no temblar, a no moverte.


***


Vas a eliminar a todos los hombres de Leo de tu lista de msn, de tu lista de vida. Te perturba la infracción astrológica. Vas a escribir sus nombres en papeles cuadriculados y los vas a guardar en el freezer, te lo dijo una compañera de oficina, te dijo que eso hace que se alejen de vos. Pensás que podrías formar una liga de mujeres cornudas, pensás que no sabrías qué hacer después. No hay revolución posible, la infidelidad está en el poder.
Pensás en los hombres infieles, en las mujeres infieles, en vos misma, en todos los ellos, en todas las ellas. No sacás conclusiones de ningún tipo. No tenés nada que decir al respecto.


***

Aprendete dos tonos de voz nuevos. Practicalos en la cama boca arriba, tapada con la sábana rosa hasta el cuello, el ventilador de techo girando a velocidad 5. Hacete gárgaras de agua y sal. Escupí. Aspirá agua con sales minerales, sacalas por la boca, limpía las vías respiratorias. Dejá que te presten libros de autoayuda. O Autoayuda de Moore. Plagiala. Llorá una noche entera, seis horas de corrido pensando en porqué no sos ella. Porqué ni siquiera pueden llegar a ser amigas, vecinas, hermanas. Llorá y pensá que tendrías que haber nacido hombre, pero que ni siquiera.



12 comentarios:

el Cerdo sin galera dijo...

Me encantan tus historias, tus relatos. Este en particular me hizo sentir muy forro.
Parece un Todos los fuegos... en el que la 'victima' piensa con la cabeza fría.
Pero no.

notansoez dijo...

maga me encantó!! es tan bueno. la parte en que él le explica oblicuamente que ella está entre los que no se van a salvar y ella mira las verduras me hizo acordar a henry james, la forma hiper sutil de retratar la tensión, y lo del pensamiento suave, qué bueno es. y "tu atención que comenzó a desvanecerse el día en que te despertaste y pensaste que tal vez todo lo que dice es un poco, bastante, boludo" jua! buenísimo

Anónimo dijo...

me alegró el domingo.
paradojicamente.

meridiana dijo...

Pocas veces en la Web, tiene uno oportunidad de leer un relato como este. No se trata del tema, se trata del modo en que se construye y como juega con silencios y con sentidos, que están ahí, para todos, quien quiera oir que oiga.
Imposible no reconcerse, del lado de cualquiera, de los que van a sobrevivir y de los que no.

Impactante.

Saludos

Lilián

cajadegoma dijo...

muy bien, gusta.

en serio. un salud.

Jardinera dijo...

sos de escorpio?
las escorpianas secretamente anhelamos haber nacido hombres.

Olvidarlo? Solo el paso del tiempo que cada dia duele menos, nada de freezer, ni gargaras, nunca funcionó

Jardinera dijo...

sos de escorpio?
las escorpianas secretamente anhelamos haber nacido hombres.

Olvidarlo? Solo el paso del tiempo que cada dia duele menos, nada de freezer, ni gargaras, nunca funcionó

Jardinera dijo...

bien, que bruja que soy, muajajajajaj

Lu dijo...

hola, quiero decir que soy ariana y que varias veces deseé haber nacido hombre. inclusoescribí un relato aceca de eso, un placer vover a leerte, pasate por mi blog nuevo si queréis.
www.unrayomisteroso.blogspot.com
saludos!

Mamerto Tetto dijo...

Que puta arrogante y hermosa que sos... trola, te encanta que te digan que escribis tan bien como te ves en pelotas, vestida, disfrazada, garchando, peteando, dormida, drogada, borracha, llorando.

Admiro tu estilo y admito haber hecho un par de frustrados intentos por copiar tu estilo. Conchuda.

Chupame la chota.

Mamerto Tetto dijo...

donde dice "por copiar tu estilo" deberia, simplemente, decir: copiarlo.

Desprecio a los forros que cometen ese tipo de errores...

Segui chupandola que estoy por irme de lleno.

Ivanna dijo...

la puta madre.


bilis pura.


te dije que te quiero ya, ¿no?

furor romántico

furor romántico